En Inglaterra, el término "bruja" (aclaración necesaria) no era usado exclusivamente para describir magas malévolas, pero también podía significar gente ingeniosa. Hubo un sinnúmero de definiciones intercambiables para estas practicantes, ""blancas", "buenas", "bienaventuradas", "hechiceras"; sin embargo "sabias" o "ingeniosas" fueron las más usadas. La contemporánea Reginald Scott resalta: "en estos días es indiferente decir en lengua inglesa: "ella es una bruja" o "ella es una sabia". Mientras que "ingeniosa" podía inferir mucho respeto, la percepción pública de ellas era ambivalente y con un poco de temor, pues muchas eran consideradas capaces tanto de curar como de hacer daño. Por toda Europa tales curanderas y sabias fueron convictas de hechicería ( Éva Pócs "Brujas Hechiceras").
Muchas "brujas" inglesas convictas de asociación con el demonio fueron al parecer "ingeniosas" o "sabias" cuyos familiares cercanos fueron poseídos por el demonio. Muchos "devins-guerisseurs"(adivinadores) franceses fueron acusados de hechicería, y un poco más de la mitad de la brujas acusadas en Hungría fueron al parecer "curanderas".
Algunos de los curanderos y adivinos históricamente acusados de hechicería se consideraban los mediadores entre el mundo material y el mundo espiritual, vagamente equivalente a los Chamanes. Tales personajes describían sus contactos con los fantasmas, espíritus o los muertos, muchas veces con experiencias fuera del cuerpo y viajando a los reinos de otros mundos. Creencias de esta naturaleza están arraigadas en el folklore de gran parte de Europa, y fueron explícitamente detalladas por brujas acusadas en el centro y sureste de Europa. Los temas más usados eran: procesiones de los muertos, grandes festines, muchas veces precedidos por una divinidad femenina quien enseñaba magia y proclamaba profecías; y participación en batallas contra espíritus malignos, vampiros o hechiceras para ganar fertilidad o prosperidad para toda la comunidad.
Los practicantes a los que la etiqueta de brujería se les aplicaba históricamente, son aquellos que podían influir en otra persona cuerpo, alma o propiedad contra su voluntad; o aquellos que, de acuerdo a la persona encargada de etiquetarlos, socavaban los cimientos de la sociedad o el orden religioso. Algunos comentadores modernos consideran que el Cristianismo fue el que se encargo de darle una proyección maléfica a la brujería. El concepto de un trabajador de la magia influyendo en la mente o cuerpo de otra persona ha estado claramente presente en muchas culturas. También existen muchas tradiciones, tanto en la magia folklórica como en la magia religiosa, que tenían el propósito de contrarrestar la magia maligna o identificar a los practicantes de esta. Muchos ejemplos pueden ser encontrados en textos antiguos, tales como los de Egipto o Babilonia, donde la magia maligna tenía la potestad de influir en la mente, cuerpo o posesiones de una persona; y donde estos practicantes eran considerados la causa creíble de plagas, enfermedad en animales, mala suerte, muerte repentina, impotencia y todo tipo de desgracias. La brujería de un tipo más benevolente y aceptable por la sociedad podía entonces ser usada para revertir el daño causado por la magia maligna, o identificar al malvado para que este pudiera ser castigado. La magia folklórica usada para protegerse contra la magia maligna o identificar a sus practicantes es muchas veces indistinguible por aquella magia usada por las mismas brujas.
También ha existido en la creencia popular el concepto de la magia blanca y las brujas buenas, ambas las cuales son estrictamente benevolentes. Muchas brujas neopaganas se identifican con este concepto y profesan códigos éticos que les impide usar magia en una persona sin el consentimiento de esta.
Donde la creencia en la magia maligna existe, tales practicantes son típicamente restringidos por las leyes, odiados y a la vez temidos por la población en general, mientras que la magia blanca es tolerada e incluso aceptada por la mayoría de la población, aunque el establecimiento ortodoxo se opongo es esta.