En religión, folklore y mitología un demonio es un ser sobrenatural generalmente descrito como un espíritu maligno. En términos cristianos, los demonios son frecuentemente considerados como ángeles caídos de la gracias de Dios. Un demonio es muchas veces representado como una fuerza que puede ser evocada y no controlada de manera segura.
La concepción griega del demonio aparece en los trabajos de Platón y muchos otros autores de la antigüedad, pero sin las connotaciones maleficias que son aparentes en la septuagésima traducción de la Biblia Hebrea y en los originales griegos del Nuevo Testamento. La concepción medieval y neo-medieval de un “demonio” en el mundo occidental, tales como aquellos en el Grimorio Medieval llamado Goecia, se derivan muy probablemente de la cultura popular de finales del imperio romano. Los conceptos Greco-Romanos de los demonios que se incorporaron a la cultura Cristiana se refieren a estos como una fuerza espiritual, no como un ser sobrenatural y malévolo. El “demonio” Helenístico eventualmente vino a incluir muchos dioses Semíticos y del Cercano Este, evaluados por el Cristianismo.
La supuesta existencia de demonios es un importante concepto en muchas religiones modernas y tradiciones ocultistas. En algunas culturas actuales, los demonios son aun temidos en la superstición popular, en gran parte debido a la creencia de que estos tienen el poder de posesionarse de criaturas vivientes.
En la tradición ocultista contemporánea occidental (quizás mejor resumida por los trabajos de Aleister Crowley) un demonio, tal como Coronzom, el demonio del abismo, es una metáfora útil para ciertos procesos sicológicos interiores, aunque algunos también lo ven como un fenómeno real y objetivo.
Algunos eruditos creen que una enorme porción de la demonología del Judaísmo, la cual tuvo gran influencia en el Cristianismo y el Islamismo, se origino en el Zoroastrianismo y fue transferido al Judaísmo durante la Era Persa.