Los hechizos de magia blanca son usados para proteger, bendecir, sanar y ayudar a una persona o a sus seres queridos. Estos pueden bendecir nuevas aventuras, ayudar la mente y el cuerpo, escudar lugares y personas de maldiciones y maleficios, volver atrás maldiciones de la magia negra, retroceder malas condiciones, parar la mala suerte, y ayudar a que los buenos deseos y sueños se hagan realidad. Los hechizos de magia blanca son todos intencionados para ser positivos, inspiradores, y conservadores; nunca son cohesivos.
El término "magia blanca" fue acuñado, inicialmente, para que existiera una oposición dimétrica en el mundo oculto a la práctica de magia negra. Desarrollándose inicialmente solo como un contrapeso en el arte; la magia blanca ha tenido un largo camino y es ahora un arte completamente desarrollado con una característica distintiva: el uso de la "luz blanca". La "luz blanca" es una forma de energía, en tipo, la cual se ha hecho inmensamente popular en los últimos 50 años más o menos; progresando de igual manera a como el movimiento de la "Nueva Era" emerge en la sociedad. Con el movimiento de la Nueva Era en pleno apogeo, el uso de la "Luz Blanca" finalmente ha recibido el reconocimiento que tanto merecía. Muchas veces incorporado en trabajos de sanación, hechizos defensivos, como protección contra atentados durante sesiones psíquicas, y como un purificador, la luz blanca es primordialmente usada para ajustar correctamente las cosas que podrían interferir con las operaciones normales de la vida.
Blanca o protectora, esta magia nunca fue seriamente desalentada por la sociedad. Negra o destructiva, esta magia fue desaprobaba por la sociedad organizada, sin importar si la religión oficial fuese monoteísta o politeísta, la razón siendo que la magia negra hace a su víctima incapaz de funcionar productivamente en la sociedad. Sección II del código del Rey Babilonio Hamurabi castigaba la brujería (como también las falsas acusaciones de brujería), con la pena de muerte. Además, toda religión organizada tendía a oponerse a la magia que evitaba al clero oficial. El Rey Saúl de Israel se caracterizaba por oponerse a la brujería, enviando esta a la clandestinidad. Sin embargo cuando él quería consejería del profeta deceso Samuel, Saúl consultaba a la bruja de Endor, quien practicaba su arte ilegalmente (1 Samuel 28: 6-25). Ella era capaz de invocar el espíritu del profeta desde el averno, lo cual, incidentalmente, ilustra una de las razones por las que la sociedad se opone al espiritualismo. La hechicera, pretendiendo traer las más altas autoridades del pasado al escenario presente, amenaza la autoridad ya establecida.